Bromas por teléfono que también hacen gracia al que las recibe

Una broma telefónica sale bien cuando, al colgar, se ríen los dos. Si solo se ríe uno, no era una broma.
Gastar bromas a distancia es una costumbre vieja. Antes era la llamada desde una cabina con la voz cambiada; ahora es el audio de WhatsApp, la foto trucada o la videollamada con un disfraz. Cambia el aparato. Lo que hace que funcione sigue siendo lo mismo: que la otra persona caiga un momento, se dé cuenta enseguida y lo cuente después en la cena.
El 28 de diciembre
En España, el día de las bromas es el Día de los Santos Inocentes. La fecha recuerda, en el calendario cristiano, a los niños que según el Evangelio de Mateo mandó matar Herodes, y con el tiempo se convirtió en un día de engaños inofensivos. Se pegan monigotes de papel en la espalda, los periódicos y las radios cuelan alguna noticia falsa y, cuando alguien pica, se le dice el clásico «¡inocente, inocente!».
Es el mejor día para una broma telefónica, porque todo el mundo está avisado. Quien recibe una llamada rara el 28 de diciembre sospecha enseguida, y esa sospecha es parte del juego.
Lo que hace buena una broma
Que sea absurda pero creíble durante unos segundos. Que no dure mucho; una broma que se alarga se vuelve incómoda. Que el que la recibe pueda reírse de ella y no sentirse ridículo. Y que se descubra pronto, con un «¡inocente!» o con una risa al otro lado.
Las mejores son casi siempre entre gente que se conoce bien. Una tía que sabe que es tu voz aunque la cambies, un amigo que entiende el código, un hermano que te la devolverá el año que viene.
Dónde está el límite
Hay bromas que no lo son, por mucho que quien las hace se ría. Una llamada que asusta con una enfermedad o un accidente. Hacerse pasar por un banco, por la policía o por una empresa. Llamar a los servicios de emergencia, que nunca, en ningún caso, son para bromas. Grabar la llamada y difundirla sin permiso. Insistir cuando la otra persona ya no se ríe.
Varias de esas cosas pueden tener consecuencias legales, además de dejar a alguien muy mal un buen rato. El repaso completo está en la lectura sobre dónde acaba la broma.
A quién no
A desconocidos, nunca: no sabes quién está al otro lado ni cómo está ese día. A personas mayores que se asustan con facilidad, ni con buena intención. A quien está pasando una mala racha, tampoco. La broma es un regalo pequeño y hay que saber a quién se le hace.
En esta web hay ideas para el 28 de diciembre que se pueden hacer por teléfono o por mensaje sin hacer daño, y un repaso de lo que no se hace nunca, ni ese día ni ningún otro.
Antes de descolgar
- Bromas a distancia para el Día de los Inocentes
La encuesta absurda, la noticia imposible, el audio equivocado y cómo cerrar la broma.
- Dónde acaba la broma: lo que no se hace por teléfono
Emergencias, sustos, suplantaciones, grabaciones sin permiso e insistencia.