Telebroma

Bromas a distancia para el Día de los Inocentes

Monigote de papel blanco recortado con un trozo de cinta adhesiva sobre una mesa de madera, junto a unas tijeras y recortes de papel, con ramas de abeto al fondo

El 28 de diciembre todo el mundo está un poco en guardia. Eso facilita las cosas: la víctima espera la broma y, cuando cae, se ríe de sí misma.

Estas ideas son para hacer por teléfono, por mensaje o por videollamada a gente que conoces. Ninguna asusta, ninguna engaña con nada serio y todas se descubren en menos de un minuto.

La llamada de la encuesta absurda

Llamas con una voz algo distinta y dices que estás haciendo una encuesta. Las preguntas empiezan normales y se van torciendo: cuántas veces a la semana habla con las plantas, si prefiere los calcetines de rayas o de cuadros, si alguna vez ha intentado doblar una sábana bajera. Antes de la quinta pregunta, la otra persona ya sabe que eres tú. Ahí se acaba. «¡Inocente!» y a reír.

Funciona mejor con alguien con sentido del humor que contesta en serio por educación.

La noticia imposible

Mandas un mensaje con una noticia que no se puede creer pero suena a titular: que el ayuntamiento va a pintar de rosa la fuente de la plaza, que en el pueblo han encontrado una trufa del tamaño de un melón. Cuanto más concreta y más inofensiva, mejor. Nada de enfermedades, despidos, multas ni accidentes. Si a los dos minutos no ha preguntado, mandas el «inocente».

El audio equivocado

Mandas un audio como si fuera para otra persona: «Oye, Mari, que lo del loro ya está, que viene el jueves». Tu amigo no tiene ni idea de qué loro. Contesta preguntando. Tú sigues como si nada, hasta que no aguantas la risa. La gracia está en lo raro.

La videollamada con decorado

Llamas por videollamada desde un sitio que no es el tuyo, o con un fondo virtual que lo parezca: una playa en pleno diciembre, una cueva, una nave espacial. Le dices con toda la calma que te has mudado. Dura lo que tarda en ver que el fondo se mueve raro alrededor de tu oreja.

El monigote, versión digital

El monigote de papel pegado en la espalda es la broma más clásica del día. A distancia se puede hacer algo parecido: con su permiso de antemano, o en un grupo de confianza, cambias la foto del grupo familiar por un dibujo de un monigote durante unas horas. Lo importante es que sea algo que se pueda deshacer en un segundo y que nadie se lo tome mal.

Cómo cerrar la broma

Siempre, y pronto. La broma termina cuando el otro se entera. Dilo tú, no esperes a que lo descubra solo. Y si notas que no le ha hecho gracia, pide perdón y no insistas, aunque a ti te pareciera inocente.

Si vas a grabar la reacción para enseñarla, pregunta antes de compartirla, incluso en el grupo de la familia. Una cosa es reírse juntos en el momento y otra que circule un vídeo de alguien cayendo en una broma.

Lo que nunca debe hacerse, ni el 28 de diciembre ni otro día, está en dónde acaba la broma.

También en esta web: Dónde acaba la broma: lo que no se hace por teléfono